Titulo : POR FAVOR NO ME BESES
Autor : BETO ORTIZ
Editora : PLANETA
Precio : ¥ 2,646




Tamaño 14 x 22 cm. Tapa blanda. 221 Pàgs. Ed. Planeta.

Los jóvenes siempre me preguntan, intrigados: ¿por qué escribes?

Escribo porque se me sube el indio, porque se me sale el monstruo, porque se me mete el diablo.

Escribo como un anciano que va por la calle hablando solo. Escribo como un loco calato que te amenaza 
con su mugre y con su piedra. Escribo como un niño que juega con su pipilín. 

Escribo porque sé que conmigo, ni a misa. Escribo porque todo lo que han escuchado sobre mí ha de ser 
verdad. Escribo porque les doy nervios y ustedes ni siquiera se toman la molestia de intentarlo disimular.
Escribo, por supuesto, para vengarme. Para vengarme de todos y cada uno de ustedes.

Escribo porque escribir es bueno para la salud, porque, a veces, escribir me desencadena un llanto tan 
violento como la náusea que hace estallar un dedo en la garganta. Escribo para poder rugir, en 
consecuencia, para poder ladrar, para poder aullar como un pobre perro callejero al que han pateado 
brutalmente. 

Escribo porque no tengo perro que me ladre. 

Escribo porque sé que no he de tener hijos. Escribo porque existe algo que siempre extrañaré. 

Escribo para nunca dejar de llorar a mis muertos. Los muertos que me acompañan a todas partes, 
los que velan mi sueño, mis fieles, mis queridos muertos.

Escribo por la misma hermosa razón por la que lavo platos doce horas en un restaurante, seis días 
a la semana. 

Escribo porque necesito la plata para comprar las pastillas de mi mamá. 

Escribo para que, si no me pueden respetar, me teman. Escribo porque, en el fondo, yo también me 
siento indigno, sucio, vil y feo. Escribo para distraer mi mente de los crímenes pendientes. O 
lo que es lo mismo: escribo para no tener nunca que matar a nadie, ni siquiera a mí.

Escribo porque no sé qué más hacer conmigo. Escribo en nombre de los traicionados, los tristes, 
los humillados, los parias, los linchados, los heridos. Escribo por los que ya no pueden defenderse. 

Escribo porque es posible que yo tampoco pueda más. 

Pero también escribo porque escribiendo soy el más guapo del barrio. 

Porque cuando escribo es como si tocara el piano y millones me escucharan, absortos, enamorados, 
enardecidos, extasiados. Porque cuando escribo y solamente cuando escribo, me desconozco, me transfiguro, 
me convierto en algo poderoso y bendito y luminoso y santificado y lleno de gracia. 

Porque escribir es la única manera que conozco de rezar. 

Escribo porque a veces, raras veces, oigo una voz que me dicta palabras excelsas que a nadie más sobre 
la tierra se le ocurriría combinar y, entonces, como sé que no soy yo, que no puedo ser yo, es de Dios 
del único de quien sospecho. 

Escribo porque espero que mañana, él amanezca de buen humor y haga de mí su instrumento y se anime a 
volver a escribir por mi mano.

Escribo porque estoy demasiado oscuro o demasiado libre o demasiado solo que es la aciaga mezcla de los 
dos. Escribo por la misma razón por la que leo o voy al cine o veo la tele: porque cualquier historia 
suficientemente eficaz hará el milagro de suspenderme, un rato, la existencia. 

Escribo para sentir que tengo alguna cita con alguien, algún plan para el próximo sábado. 

Escribo porque quiero saber de qué color son mis circuitos, mis engranajes y mis tripas, porque necesito 
saber qué demonios tengo dentro: qué parásitos, qué aliens y qué antiguos espíritus me habitan.

Escribo porque no tengo esposa, ni confidente, ni psicólogo, ni cura, porque necesito urgentemente 
conversarme y contarme mis problemas a mí mismo y escucharme y tratar de comprenderme y perdonarme. 

Y perdonarme. Y perdonarme. 

Escribo para que algún desconocido muchacho que, de repente, está en Ferreñafe o en Satipo o en Cerro de 
Pasco me lea, por azar, un domingo en el periódico y, con un poco de suerte, le guste lo que escribo y 
así otro día me quiera volver a leer y si, de repente, un domingo, mi columna no se publica porque ese 
día me tocó estar en algún remoto lugar sin internet o porque me dio flojera escribirla o porque he 
muerto simplemente, ese muchacho que está en Ferreñafe o en Satipo o en Cerro de Pasco me busque y no 
me encuentre y entonces me extrañe. Y yo jamás me entere.
 
Escribo para que esta vieja computadora no me sirva sólo para masturbarme en las madrugadas. 

Escribo porque desde niño me he aburrido y me aburro y me aburriré siempre, mortalmente.
 
Escribo porque esta película es muy lenta, porque este tono es muy monse, porque me pesa demasiado 
la mochila. 

Escribo porque tengo mucha bronca, mucha hambre, mucha pena, mucha prisa. 

Escribo en la ilusión de que –ya que te he decepcionado en todo lo demás- por lo menos estés 
orgullosa de lo que escribo. Escribo porque siento que me abandonan las ganas y los recuerdos. 

Escribo porque se terminan los sueños y los amigos.

Escribo porque escribir me da menos vergüenza que adorarte, menos vergüenza que mandar preciosas 
cartas al infinito y más allá, menos vergüenza que sentarme a esperar que quizás alguien, algún día. 

Escribo para celebrarme y para destruirte. Para destruirme y para celebrarte.

Escribo para que todos sepan que ya no te quiero pero cuánto te quise, que mi voz buscaba el viento 
para tocar tu oído. O que ahora, en realidad, te quiero más y que el solo hecho de saberlo te arrebate 
un poquito de felicidad. O te la duplique. Escribo para resistir la tentación maldita de marcar tu 
número de memoria. Escribo para ver si, por lo menos así, me das un poquito de bola. 

Escribo para recordarte que todavía estoy aquí. Que, contra todo pronóstico, resistí. Que, por si 
acaso, 
no me he muerto. Todavía no me he muerto, puta madre. 

Pero escribo, sobre todo, con el loco afán de llamar tu atención. 

Para que me mires. Para que me mires, pero no me toques. Para eso escribo, para que no tengas ni 
siquiera la ocasión de sonreírme de lejitos, con dulzura. Para que no me hables, para que no me abraces, 
para que, por lo que más quieras, no me beses. 

Por favor, no me beses.
________________________________________


[ VOLVER]

 

Todos los derechos reservados. Kyodai 2006 ©. Pagina creada por Kyodai. Tokyo - Japón